
Peeping Tom
Reino Unido, 1960
Un hombre con una cámara semioculta bajo el abrigo se acerca a una mujer que aguarda frente a un escaparate. Es prostituta y le pide 2 libras por el servicio. Sin mediar más palabra se dirigen, nos dirigimos, a un apartamento donde ella comienza a desvestirse con poca gana bajo nuestra atenta mirada. Él también parece mostrar sus cartas, o es lo que indica la horrorizada mirada de la mujer que vislumbra cuál va a ser su destino. Y es que el que va a ser su último cliente busca sensaciones diferentes a los demás. Un primerísimo plano de un ojo abierto de par en par da inicio a una obra con la que Michael Powell levantó en armas a la crítica de la época. Una exploración sobre el voyeurismo, la violencia y el propio cine convertida en una película de culto que nos convierte en cómplices del trastorno maníaco de un desequilibrado Mark Lewis (Karlheinz Böhm).